Pues dejenme contarles de mi bonito domingo que tuve hoy, salimos de casa a eso de las once de la mañana con toda la hueva del mundo y sin protector solar (esto queda para el record) con destino a buscar libros y ver que podíamos traer a Kashyyyk.

La primera parada fué una librería de usado, dónde al sonido de mis mocos (por la alergia al polvo) y de Ednita Nazario (¿se acuerdan de ella?) pudimos revisar una cantidad maravillosa de libros, desde $10 (pesos mexicanos) hasta $300 o $400 algunos libros de arte, vímos los  clásicos, ciencia ficción, una enciclopedia para ser una dama distinguida (me la prometieron XDDD) todos los obligados de la escuela (¡Marianela! =S) y una sección bastánte grande e interesante de libros en inglés a $40 c/u salimos con las manos vacías en espera de ‘ese’ libro que nos impresionara (eso y que esperamos varios libros de Book Mooch).

La idea era seguir viendo en las librerías de usado, pero mi naríz me lo impidió, así que la siguiente parada fué el Fondo de Cultura Económica, que de económica no tenía nada, es increible lo costosos que son los libros impresos, mis favoritos de ciencia ficción no bajaban de $290 y había algunos de hasta $500 que no, no eran libros de arte, en los que se justifica su costo, porque la producción es totalmente diferente a un libro que solo lleva texto a una tinta en interiores, eran novelas.

Entiendo que, la producción intelectual de un libro es algo que debe redituarse, pero hay que entender también que, un libro a mi -como autora- no me va a sacar de pobre, ya no son esos tiempos, yo como consumidora clasemediera -y pa’ abajo- que soy, prefiero comer 3 días a gastarme $500 en un libro, hay personas que no tienen esa disyuntiva pero la mayor parte de la población si la tenemos y es triste ver como la cultura no está al alcance de todos, al menos no la que vale la pena que lo esté, la que nos hace que nos funcione la sesera.

Ahora, pongamos como ejemplo a Harry Potter, es todo un fenomeno multimediatico: películas, ropa para niños, videojuegos, juguetes, ah! y libros, no solo ese, los grandes best sellers se están volviendo en objetos con todo un mundo detrás, ahora hasta tienen trailers, ahí tenemos The Strain de Guillermo del Toro, incluso hay quien va mas allá Cory Doctorow que, incluso regala sus libros, su negocio está en otro lado, sus librosl, protegidos bajo Creative Commons han sido traducidos por sus propios fans quienes también han producido audiolibros.

El modelo de comercialización de la cultura está cambiando, dejar como ingreso principal el propio libro se ha vuelto un error, dejar que el escritor sea el que mantiene a los monstruos editoriales se ha vuelto insostenible, ahora se va volviendo mas personal, el autor mismo muestra su obra y arma parafernalia para publicitarla, ¿lo entenderán las editoriales grandes?

Bienvenidos a la nueva era…

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